París mon amour




Al final he encontrado un huequecito para relatar nuestras andanzas parisinas, que fueron andanzas o sinó que se lo pregunten a nuestras piernas entumecidas por andar kilometros y kilometros a través de palacios, catedrales, monumentos, boulangeries y mucho asfalto.
Cogimos el avión el sábado, por los pelos porque nos equivocamos en la hora de salida... un poco más y nos quedamos en tierra... Pero no! El vuelo nocturno nos llevó hasta no sé que ciudad a una hora de París, cogimos un autobús que nos llevó a la capital francesa entre cabezaditas de sueño y la emoción del visitante que llega por primera vez a un sitio del que todo el mundo habla maravillas. Al entrar en París vimos la Torre Eiffel iluminada, antes de llegar apostamos quién vería primero la Torre, adivinad quién ganó... mi Princesa :( es que soy un despiste.
El bus nos dejó tirados en la Plaza Maillot ¿dónde?, más o menos a las 11 y media y buscamos desesperaramente el metro, que por cierto es una maravilla viajar en ese metro, a pesar de sus 14 linias uno no se pierde ni queriendo, está muy bién indicado. Habiamos quedado con nuestro anfitrión a la parada del Hotel de Ville (El Ayuntamiento de París), que como la mayoría de cosas en París son absolutamente espectaculares, nos quedamos con cara de pasmados al verlo...
Allí nos reunimos con nuestro amfitrión y fuimos a dejar las maletas a casa (un sexto sín ascensor... eso sí delante de la Catedral de Notre Damme, pero no cerca, DELANTE). Por la ventana podiamos ver las misteriosas gargola, los contrafuertes, el rosetón... increible!!
Era tarde, pero la tentación de ir a comer un creppe fue demasiado grande. Consejo: Si vais a París nunca os dejéis tentar por un creppe! Salimos de casa que eran más o menos las 12 de la noche y volvimos a las 4 y media... ¿Que qué pasó? Nos pateamos todo el centro, del Louvre hasta la plaza de la Concordia (con el Obelisco egipcio que trajo Napoleón) y el inicio de los Chammps Elisses con el Arco del Triumfo al fondo (todo iluminado), la iglésia de San Pancracio (perdón San Eustaquio), la Bolsa de París y un sinfin de monumentos, palacios, plazas, puentes y más puentes sobre el Senna, la Consergerie... en total más de 8 kilometros pateando.
Esa noche dormimos como troncos y ni las campanadas de Notre Damme pudiron despertarnos.
Al final nos levantamos, era domingo y era obligado desayunar un croissant parisino así que fuimos a una boulangerie y flipamos en colores con todo lo que tenian (tartas, más tartas, quiche lorrain, brioxe, croissants, etc.) y fuímos a desayumar al lado del Centro Pompidou (o algo así) que por cierto no cae muy bién entre los parisinos.
Así empezamos una nueva marathón parisina. Primero pasamos por San Pancracio (perdón San Eustaquio) para coger el metro justo delante de la iglésia, que si no fuera porque Notre Damme es Notre Damme, una maravilla tendría mucho más reconocimiento, porque es preciosa. Luego nos dirigimos a MontMatre (sitio obligado para los visitantes) coranada por el Sagrado Corazón, una iglesia construida el 1918 a base de colectas particulares, en cada piedra del Sagrado Corazón hay grabado el nombre de un donante. Esta iglésia fue bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial sin que por "fortuna" no fuera alcanzada por ninguna bomba, los parisinos dicen que es un milagro, lo que no saben, o sí, es que fue bombardeada por Americanos e Ingleses ya que en 1944 París estaba ocupada por los nazis y no tiene mucho sentido bombardearse a si mismo ¿No?
Desde el sagrado corazón se puede ver todo París... Uauuuuuuu!!
Después iniciamos un paseo por el barrio de los pintores, probablemente el barrio más bohemio de París, y una belleza. El barrio está lleno de gente dispuesta a dibujarte o venderte una de sus obras de arte. El barrio tiene unas callejuelas dónde perderte que es un placer.
Otra vez el metro (que a pesar de que en París hay 14 lineas de metro es muy dificil perderse, hasta el metro en París es fantástico!) hacía el barrio de Pigalle a visitar el mítico Moulin Rouge.
En la calle principal hay más sexshops que bares en Barcelona, nunca había visto tantos de juntos... de noche es un espectáculo de luces de neón.
Otra vez el metro y hacía Arco del Triumfo (otra visita obligada), a estas alturas yo empezaba a tener hambre, pero nuestro guia no mostraba señales de tener hambre y seguía andando, esta vez por los Chammps Elisses. Esto si es una avenida, lo demás son tonterias.
El hambre aumentaba y nos plantamos, le dijimos que no dabámos un paso más sin antes ir a comer... acabamos comiendo a las seis de la tarde en un restaurante japonés cerca de la Opera de París... Mmmmmm estaba buenísimo, y es que cuando hay hambre... Eso si, para los franceses ya era hora de cenar y nosotro estábamos comiendo.
Después a tomar el cafelito en un café con wifi (todo el mundo estaba con el portátil conectado a internet) y después, ya de noche y lloviznando visitamos la Opera de París, el Ritz, la Columna de Napoleón imitando la famosa Columna Trajana y acabamos dando un vuelta por el barrio más caro de París, vaya chucherias que se vendian...
Y otra vez para el Louvre, también de noche pero esta vez con pilas en la cámara. Pudimos hacer fotos de la Piramide invertida y desde fuera cotilleamos algunas sala de este museo. Otra vez tendremos que ir una semana entera sólo para visitarlo!!
Siguimos andando hasta el Senna dónde pudimos ver la Torre Eiffel iluminada, cada hora en punto se ilumina durante diez minutos, un espectaculo bonito pero nada del otro mundo... lo que si es del otro mundo es estar cerca de esta torre de acero, es absolutamente espectacular!!
Ya eran las once, seguimos andando Senna abajo entre monumentos, puentes, plazas, fuentes... hasta llegar a la Chantelete, una plaza que más adelante sería importante en nuestro viaje.
Llegamos a casa molidos, subimos los seis pisos de rigor y nos caimos a la cama rendidos...
Amaneció el lunes, nuestro guia trabajaba, eso quiere decir que podríamos comer a una hora decente jajaja Era el gran momento, el de enfrentarse a las 14 lineas de metro... fue pan comido!
Hacía la Torre Eiffel, cogímos el metro y nos bajamos en Trocadero. Aún estábamos medio dormidos cuando descubrimos delante nuestro algo espectacular... la famosa torre que sale en las pelis, la que han arrasado los alienigenas repetidas veces, la torre de la que todo el mundo habla y ahora la teníamos delante nuestro, como un gigante de acero aletargado descansando en los Campos de Marte. Para mi es de lo mejor de París, y mira que hay cosas. No podiamos parar de hacer fotos, primero de lejos, después de cerca, luego desde abajo y al final desde arriba... desde muy arriba.
Mi Princesa no tenia claro si subir o no, yo si!! Al final ella subió hasta el primer piso y yo hasta el tercero, hasta arriba de todo, tocando el cielo. Lo que se ve desde allí no se puede explicar, hay que verlo, una emoción recorre el cuerpo mientras subes y al llegar arriba descubres que todas las colas, los empujones, el aburrimiento por no poder hablar con nadie (mi Princesa se había quedado en el primer piso), todo había valido la pena. La emoción te recorre el cuerpo y te das cuenta que aquello que está pasando es uno de los Momentos de mi vida! Se pude ver el Senna, el Arco de Triumfo, el Sagrado Corazón, Montmatre... todo París!
Eso sí, vayas dónde vayas siempre hay argentinos dispuestos a engañar a un funcionario francés, que al final no se dejó engañar jajajaja
Al bajar no tumbamos en la Campos de Marte y nos quedamos mirando aquel coloso que se erguía inmóbil ante nosotros... hay cosas que las palabras no pueden describir y yo no intentaré hacer algo que no se puede.
Nuevo destino, el Puente de los Inválidos (no preguntéis porque se llama así), pero esta vez antes paramos para comer, que ya era hora.
El palacio y el puente de los Inválidos son preciosos, nos recuerdan que una vez París fue capital del mundo y Luís XIV, el Rey Sol, su governante. El puente de los Inválidos es todo ostentación.
Seguimos el Senna hasta la Plaza de la Concordia dónde está el Obelisco que Napoleón trajo de Egipto, por fin lo podemos ver de día. En esos momentos cayó sobre París un chaparrón que pilló a unos japoneses haciendose las fotos de la boda y quedaron completamente empapados, nosotros llevabámos paraguas jajajaja
Nos refugiamos en una boca de metro y nos dirigimos a Notre Damme para verla por dentro. Al llegar apenas llovía y la pudimos visitar por dentro y por fuera, me encanta el Gótico, pero Notre Damme es sublime!!
Es una pena que los turistas sólo pensemos en nosotros y no se respete la oración de los creyentes, sólo pido un poco de respeto y educación, pero parece que los turistas no tienen nada de esto, Notre Damme estaba llena de turistas haciendo fotos con flash (a pesar de estar prohibido), parecía una rueda de premsa de algun famoso y no un lugar destinado a la oración y la reflexión, todo el mundo hablaba y el murmullo era insoportable. Había un hombre mayor que estaba arrodillado rezando en medio de los flashes, los llantos de los niños y los gritos de los padres. Sólo pido respeto y educación, ¿es pedir demasiado?
Después empezamos a comprar postales y souvenirs, lo típico... me compré una Gárgola guapísima!!
Después de otra tromba de agua nos zampamos un creepe de chocolate buenísimo!! era la merienda... y otra vez al metro hacía la Pigalle, para ver el Moulin Rouge iluminado y visitar el Bar de Amelie, ya era de noche. Encontramos el Bar de Amelie, pero que decepción, no se parecía nada al de la peli, además estaba decorado de halloween... puajjj
Sólo nos quedaba un objetivo que cumplir, zamparnos una fondue de queso... Ñam ñam ñam.. que buena!!
Antes de buscar la cama miramos de dónde salía el autobús para volver al aeropuerto, era en la Plaza de la Chantelete, y la parada no era un buzón jajajaja
Antes de ir a dormir quedamos con nuestro guía para tomar un cafelito en un bar muy guapo... y muy caro!
A las 12 y media estabámos en cama, pero es que nos teníamos que levantar a les 3:45 para coger el bús que no llevaría a la Plaza Maillot, dónde cogeríamos el autocar hasta el aeropuerto, dónde cogeríamos el avión hasta Girona, dónde cogeríamos el coche hasta casita... uff cuantas horas...
Por cierto, podéis creer que recorrimos todo París (o casí todo) sin mapa? Que listos que somos...
Por el momento este ha sido uno de los viajes más maravillosos que he hecho, eso sí, se me ha hecho muy corto, tendremos que volver.
Creo que nadie debería morir sin haber estado en París, es una ciudad de sueños y realidades, de luces y de sombras, del pasado y del futuro. Una ciudad en la que cada rincón tiene su historia, su porqué, una ciudad de ensueño!!
Besos de Duende

3 Comments:
Aaaaaaaaiiiiiiiiisssssssssss quiero volver :P
Besitos de hada
hace tiempo qe qiero ir en Paris y eso qe esta cerca de mi pueblo -una noche de viaje con el coche-siempre dije ire al Paris un dia ,pero me qede con el deseo de ir ;ahora qe he leido tu articulo bufff es como un empujon fuerte -pues en un futuro cercano seguro ire ;me despertaste curiozidad ;me alegro qe lo pasaste muy bien .un beso corazon y antes de concluir qiero darte las gracias por tu comentario y por la visita en mi peqeño mundo.
yo también quiero volver, hace mucho que fui...
bss
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